Lee este post si:

  • Piensas que los corredores propiedades “no valen para nada”.

  • Si te interesa el sector inmobiliario y estás considerando dedicarte.

  • Si eres un agente inmobiliario del medioevo y quieres saber qué se hace hoy.

  • Si eres un agente de hoy y quieres aportar tu experiencia de un día cualquiera, añadiendo, quitando, confirmando o negando cualquiera de las cosas que dice el post.

 

LUNES

8:30

Lees los e-mails  recibidos durante el fin de semana solicitando visitas a diferentes viviendas. Llamas una por una a las personas, les describes las viviendas contando primero los aspectos negativos y acabando con los positivos —quieres ahorrarte y ahorrar a tu cliente propietario cualquier visita innecesaria—, filtras y agendas día y hora para su visita.

 9:15

Llamas a una persona que se ha puesto en contacto contigo para vender su vivienda. Realizas el cuestionario que te permitirá conocer mejor las motivaciones, necesidad y compromiso de ese potencial cliente. Todo apunta a que puedes ayudarle a vender su vivienda y agendas una cita para el miércoles siguiente a las seis de la tarde en su domicilio.

 9:35

Las notificaciones  te avisan de que tienes que realizar varias llamadas a personas de tu red de contactos: antiguos clientes, colaboradores, amigos y conocidos que con frecuencia te recomiendan a otras personas. Sabes que mantener el contacto y preocuparte genuïnamente por ellos es parte esencial de tu trabajo y garantía de negocio futuro. A la mayoría de personas las llamas, a algunas simplemente les escribes un breve e-mail de seguimiento y con otra quedas para comer el viernes siguiente.

 

10:30

Empieza la hora diaria —a menudo interrumpida por llamadas— que dedicas cada lunes y cada miércoles a estar informado sobre la evolución del mercado inmobiliario de tu zona, la actualidad inmobiliaria y sobre los avances de tu sector.

 

11:30

Haces las llamadas a las que te has comprometido. La otra para reagendar la hora de visita a un cliente del norte interesado en alquilar una casa con jardín al que le ha surgido un contratiempo.

 

11:45

Escribes y subes informacion en Facebook y twitter, y aunque sabes que no es lo óptimo hacerlo de esta manera, de momento no dispones del tiempo para dedicar diariamente una atención diferenciada a cada una de las redes sociales en las que no es opción no estar activo.

 

12:00

Te queda una hora y media antes de ir a comer  y aun debo hacer:

  1. Revisar los perfiles sociales —Linkedin, Facebook, Instagram— de tu visita de las 15:00 para saber un poco más de ella y ver si tienes personas conocidas en común; si las hay, valen su peso en oro.
  2. Escribir el texto descriptivo de una vivienda que mañana sin falta tendrás que  subir a tu web y publicar en todos los portales con los que trabajas.

 

13:30

Comes con tu Sra algo ligero. Un cafè  y planificas el resto de la tardeo y asi el día se aprovecha mejor.

14:30

Te pones en marcha hacia tu visita no sin antes hacer una llamada a la propietaria recordándole la cita al cabo de 30 minutos y preguntándole si ha visitado la web de tu empresa tal y como le sugeriste que hiciera. El hecho de que tuviera presente nuestra cita y de que, efectivamente, se hubiera tomado el tiempo en visitar tu web, te da confianza en que se trata de una persona realmente motivada para vender y que se toma en serio nuestra reunión. Piensas que ojalá fuera así siempre…

 

15:00

Llegas puntual, te recibe la propietaria de la vivienda y te reúnes en  la mesa de la cocina.

Le haces algunas preguntas acerca de cuestiones que necesitas aclarar en relación al importe pendiente de la hipoteca y el plazo en el que querría vender.

Te pide que le hables de la empresa y de los servicios que ofreces, cosa que haces gracias al material impreso que has preparado. Tiene dudas sobre lo que representa trabajar en exclusiva y te pide que le expliques qué ventajas supone para ella y porqué debería comprometerse contigo sin que hayas podido aún demostrar que mereces su confianza. Lo explicas —¿Cuántas veces lo habrás hecho ya?– y te da la sensación que lo entienden y les parece sensato y justo, aunque no das nada por hecho porque nada es cierto hasta que está firmado —cosa que deberán hacer ella y su marido en la próxima reunión, si la hay, en tu oficina cuando les presentes la valoración*— y aún entonces.

Antes de marcharte ven juntos la documentación que pediste que tuviera preparada (escritura de compraventa, plano) y pides poder ver la vivienda y hacer algunas fotos de uso interno para ayudarte en la valoración.

Te despides recordando que quedas a la espera de que te llame al día siguiente para decidir qué tarde podrá pasar con su marido para que les presentes la valoración.

 

16:10

A las 16:30 tienes una reunión con una pareja interesada en hacer la reserva de una vivienda en venta. Pero quieren negociar el valor.

Debes preparar el Contrato de compra-venta y reunirlos en tu oficina  y ayudarles a plantear una oferta que consideres justa y que los vendedores–tus clientes—puedan aceptar.


17:15

La reunión ha sido cordial y con voluntad de entendimiento. Llamas a los vendedores para explicarles la reunión mantenida y la oferta planteada. Tratas con ellos la estrategia a seguir para garantizar la mejor venta sin poner en peligro una operación que parece bastante segura.

 

17:35

Tienes que dejar la conversación porque debes revisar la versión definitiva de un contrato de arrendamiento por el que ya se ha llegado a un acuerdo. Iimprimes la segunda copia del contrato.

18:00

Recibes a las partes—arrendador y arrendatario—en tu oficina. Quieres que se sientan como en casa. Repasas y explicas los últimos cambios pactados del contrato. Firman, cobras tus honorarios, entregas las llaves, conversan un poco.

 

18:30

Imprimes la ficha de una vivienda que tienes a la venta y que tienes que enseñar en 30’. Llamamos al interesado para confirmar la visita. Llamas al propietario para recordarle que deberá estar fuera de la vivienda cuando llegues con la persona interesada. Haces una llamada a ésta para recordarle vuestra cita.

 

18:55

Habiendo llegado con 5’ de antelación y habiendo preparado la vivienda—ventilar habitaciones, encender las luces, revisar todo—esperas en el portal, te alegras cuando llega la visita y tienes la secreta esperanza de que “esta sí, esta se lo queda”. Haces la visita siguiendo el Protocolo de visita a una vivienda: estando atento a las preguntas de la pareja, pero sin escoltarles por el piso dándoles explicaciones innecesarias.

 

19:30

De camino a casa, te agendas un par de horas tranquilas para el día siguiente: Debes empezar a preparar la documentación para una firma de compraventa ante notario cuyas arras firmaste hace 5 semanas. La compraventa se firma el jueves por la mañana.

 

19:45

Haces una llamada al propietario de la vivienda que acabas de visitar para explicarle cómo ha ido la visita y para plantearle un ajuste de precio de la vivienda. Tal como acordaste, has invertido en varias acciones online (destacados en portales, Facebook Ads) y aún así, hace semanas que las visitas han ido espaciándose demasiado como para estar seguros de que se venderá en el plazo que necesita.

 

20:00

Llegas a casa, te quitas los zapatos, besas (mucho y largamente) a tu Sra, pones música y te sirves un cafè o una copa de vino.